viernes, 1 de julio de 2011

El muro que anda, o lo pretende...

Llevaba tiempo con una tarea pendiente. Hacer un blog. ¿La finalidad? Por un lado compartir alguna reflexión propia, que casi siempre estará vinculada con el sindicato y el sindicalismo, y no sea estrictamente la que construimos colectivamente desde CC.OO. de Euskadi. Por otro, trasladar alguna de las posiciones sindicales que no encuentren salida en los medios de comunicación y me parezcan relevantes. Por último, tener una herramienta de opinión que insertar en las redes sociales.


La comunicación parece que cambia rápido. Los procesos de socialización y auto-reconocimiento colectivo de la sociedad en general y de la clase trabajadora en particular, son variados y cambiantes.

Las nuevas tecnologías, las redes sociales, Internet… nos posibilita un cauce de un potencial enorme para cuestionar los oligopolios de información y conformación de opinión. Por otro lado, la inmediatez en la información y la horizontalidad relacional en el contraste de opinión ofrece oportunidades y también algún riesgo.

Sin duda el sindicalismo confederal está sufriendo en propias carnes las consecuencias de una brutal campaña de desprestigio poco inocente y nada casual. Se pretende cuestionar la legitimidad de la representación colectiva de los y las trabajadoras.

Todas las manos, todas, son necesarias para dar a conocer y recibir información y opinión de la gente. Para explicar lo que somos, entender mejor lo que se nos demanda. Y porque no, para tratar de huir (no prometo nada…) del tono sacerdotal, trascendente y recargado que suele acompañar el discurso sindical. Veremos…

Transeúntes de la red. Nos vemos. Y nos leemos.




martes, 7 de junio de 2011

La afiliación sindical. Las cuentas y los cuentos...


Es significativo. Ayer (6 de Junio) en Expansión se hacía una valoración de la caída de la afiliacion sindical en España. La secuencia era:

  • los sindicatos han perdido medio millón de afiliados durante la crisis;
  • esto baja la tasa de afiliación al 16.4%.
  • a su vez consolida en España la más baja tasa de densidad sindical de Europa (después de Francia)
  • Sin embargo, los sindicatos negocian convenios para entre el 80 y el 90% de los trabajadores...
  • ...y aumentan su poder sobre las reformas económicas.

Me ahorro toda la monserga adosada con la lluvia de subvenciones que forman parte del paisaje opinador cada vez que se habla de sindicatos, sea por lo que sea.

Hoy El Mundo se agarra a la percha y editorializa: "La refoma se hará a medida de UGT y CCOO" titula. Y dice de corrido la buena nueva del día anterior: "...el Gobierno parece decidido a hacer una reforma para contentar a UGT y CCOO, que sólo representan al 16% de los asalariados tras perder 500.000 afiliados desde el inicio de la crisis, y castigar a los empresarios..." y bla, bla, bla.

Desde el Observatorio Confederal de Afiliación Sindical de la Fundación 1º de Mayo se ha lanzado hoy la primera valoración de tan pulcra información. La deconstrucción del argumento Expansionista puede ser indicativo del rigor con que se trata de un tiempo a esta parte la realidad sindical en este santo país.

  • La afiliación sindical en España entre 2.007 y 2.010 ha caido en 190.000 personas, de 3.216.000 a 3.026.000 (fuente Mº Trabajo, Encuesta de Calidad de Vida en el trabajo)
  • Esto supone un 5.9% que parecerá mucho o poco, pero desde luego, es bastante menos que la caída de la población ocupada y que la caida de la población asalariada (-10.1% y -9.2% respectivamente)
  • Medir el ratio entre afiliación sindical y población ocupada, como hace Expansión, es un poco tramposo. Supone incluir en tal medida a empresarios, autónomos o cooperativistas.
  • Si se mide el ratio más ajustado, a saber, Afiliación sindical respecto a población asalariada, el resultado es que estamos en el 19.7%, apenas dos décimas menos que el año anterior.

Con todo, el elemento de manipulación más zafio viene cuando se afirma "España es de los países de la OCDE, el que con menos densidad sindical (representatividad de los trabajadores) hay entre un 80 y un 90% de trabajadores afectados por la negociación colectiva"

  • La densidad sindical es la relación entre afiliación y población asalariada
  • La representatividad deriva de las Elecciones Sindicales que se celebran cuatrienalmente, con regulación legal y control oficial de resultados en aquellas empresas con más de 6 trabajadores donde se promueva un proceso electoral

Claro, aquí los datos empiezan a romper estereotipos bien incrustados en el imaginario colectivo por la ímproba tarea de zapa liderada por quien desea romper con la única verdad de esta información (saldrá al final) y, desgraciadamente, avalada por más de uno y de dos y de tres despistados...

  • Se realizan elecciones sindicales en más de 100.000 empresas...
  • ...con más de 8.000.000 de trabajadores en plantilla (y niveles de participación, al menos en Euskadi, no tengo el dato del conjunto del estado por encima del 70%)...
  • ... y más de 300.000 delegadas/os elegidos (por cierto, aquellos a los que en otra campaña digna del Pullitzer se denominó "liberados sindicales", aunque muchos tengan créditos para actividad sindical de 15 horas/mes)
  • Resulta que en esas Elecciones, CCOO y UGT (cito sólo estos por ser los interpelados por la "información") obtenemos más del 75% de la representación...
  • ... y en efecto (es la única verdad de la información), negociamos Convenios Colectivos para más de 13.000.000 millones de trabajadores, ques son en torno al 85% del total de asalariados.

No sé si merece la pena explicar demasiado todo esto. Creo que quien quiere entenderlo lo entiende, y quien no quiere... pues no lo entiende. Si se analizara con los criterios de los dos medios citados la democracia política en España, tendríamos que concluir que el Congreso de los Diputados no representa ni a una vigésima parte de la población (la afiliada a los partidos y no los votantes). Tal dislate se plantea a la hora de hablar de sindicatos por gente que supuestamente sabe lo que dice (a veces lo sabe, vaya si lo sabe...) y aquí nadie se ruboriza...

Pero la cuestión de fondo está planteada en la noticia, por supuesto. Se trata de romper la dimensión económica de la negociación y el convenio colectivo (determinación de condiciones y precio del trabajo); desequilibrar su función canalizadora del conflicto (reforzando la unilateralidad empresarial ante propuestas de pautar la solución de los mismos) e impedir que se consolide la gestión compartida de la flexibilidad o adaptabilidad del convenio (que se defiende en su vertiente teórica siempre que se limite o elimine la facultad de los "representantes" en una suerte de individualización y disponibilidad empresarial). En definitiva se trata de contrarreformar una reforma que a última hora se ha impedido, y que podía ser la más importante en bastante tiempo para mejorar nuestro sistema de Relaciones Laborales, nuestro mercado de trabajo y nuestro tejido productivo.

O sea que tras la información burda, hay una más que pensada estrategia de laminar el poder organizado de los trabajadores. Algo bueno hay. Hablan de creciente poder sindical y de tasa de cobertura del convenio a la cabeza de Europa...

domingo, 5 de junio de 2011

Queremos más Europa, pero no esta Europa (Diario Vasco, 05-06-11)


Artículo publicado en el Diario Vasco, 05-06-11

La Confederación Europea de Sindicatos (CES) que inequívocamente quiere más Europa, no quiere esta Europa. Para que la UE salga de la profunda crisis económica, social y política en la que la han sumido especuladores, financieros y malos políticos, el sindicalismo no puede actuar sólo. Debe hacer un llamamiento a la sociedad civil en su conjunto para que se movilice en defensa de los valores democráticos y solidarios del modelo social europeo, hoy tan severamente atacado. Esta es una de las conclusiones del recientemente celebrado XII Congreso, que ha tenido lugar en Atenas. La CES tiene 60 millones de miembros de 83 confederaciones nacionales de 36 países y 12 federaciones sectoriales. Es la organización social europea más importante, por tamaño y entronque en todas las sociedades europeas.


No sin debate, la CES ha superado la tentación de limitar la acción de los sindicatos al ámbito de cada país. Es fundamental fortalecer la capacidad de negociación y movilización trasnacionales. Este reto exige debatir sobre cómo articular esta capacidad desde los ámbitos nacionales o estatales, con los de ámbito europeo. Ante problemas globales, las respuestas segmentadas, la renacionalización de los discursos sindicales y políticos, el encerrarse en torres de marfil ni es deseable ni será efectivo. Entre los debates impulsados se incluye la posibilidad de promover una huelga general europea.

lunes, 16 de mayo de 2011

Los trabajadores al rescate de Europa (El Correo, 16-05-11)


Artículo publicado en El Correo, 16-05-11

Atenas acoge del 16 al 19 de mayo el XII Congreso de la Confederación Europea de Sindicatos (CES). El principal foro del sindicalismo europeo se reúne en un momento especialmente complejo y difícil tanto para el sindicalismo como para el proyecto de integración económica y política transnacional que es la Unión Europea.

Para salvar al sistema financiero de la quiebra y evitar la caída en una profunda depresión, los gobiernos de los principales países del mundo, desarrollados y emergentes, reunidos en el G-20 en 2008 y 2009, establecieron como prioridades la reactivación de la demanda y el comercio mundiales, la recuperación del empleo y la protección de los desempleados y una nueva regulación del sistema financiero para evitar crisis futuras.

Pero el pasado mes de mayo todo cambió. El Consejo y la Comisión europea dieron un giro radical a su política, abandonando aquellos compromisos y estableciendo como único objetivo de la acción de los gobiernos la reducción de los niveles de déficit público y de deuda pública, para alcanzar en un plazo breve los parámetros marcados en el Pacto de Estabilidad. Las reuniones de 2010 del G-20 fracasaron y su discurso se reorientó, con contradicciones, hacia posiciones conservadoras. El contraataque del poder financiero mundial, recuperado tras su salvación por los gobiernos y el dinero público, empezó a surtir efecto.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Si Wikileaks hablara de pensiones...

Las filtraciones a través del sitio Wikileaks han puesto de manifiesto muchas cosas, que no por sospechadas, dejan de ser relevantes. Yo destacaría una: el continuo tratamiento como menores de edad con que los gobiernos en general tienden a considerar a sus ciudadanos, a tenor de las explicaciones que les dan de los acontecimientos económicos o políticos.

Viene esto a colación, por el relato que se está planteando para justificar las reformas del Sistema Público de Pensiones (SPP). Se viene a asegurar, desde instancias gubernamentales, que la situación de emergencia de España requiere de actuaciones en una determinada línea. “Calmar a los mercados” viene a ser el razonamiento mágico para justificar la necesidad de elevar la edad de jubilación a los 67 años. ¿Cómo y por qué los calma? Ni idea y nadie lo explica. Así fue el plan de ajuste, la reforma laboral, ahora las pensiones… ¿Se calmaron los mercados? No. Se trata de repetir y repetir una idea hasta que se asuma como indudablemente cierta y justifique lo injustificable.

Convendría plantear alguna cosa. Primero, es cierto que el Estado Español tiene un serio problema de déficit. Déficit que, no olvidemos, es consecuencia y no causa de la crisis, o para ser más exactos, de la especial repercusión de la crisis en una economía excesivamente dependiente de sectores vinculados a la combinación de crédito barato y abundante, con burbujas especulativas ligadas a un desarrollo demencial de la construcción residencial. Pero a fin de cuentas, un serio problema de déficit.

¿Hay que reducir ese déficit (que llegó a estar por encima del 11%)? Evidentemente sí. Bajo nuestro punto de vista de forma mucho más equilibrada, atacando también los ingresos públicos y sin “recetas de caballo” que van a suponer ralentizar aún más la superación de la crisis económica.

Ese déficit (más gastos que ingresos) tiene que ser financiado a día de hoy con la emisión de deuda pública, por la cual el estado tiene que pagar un interés a plazo diferido a los inversores (los famosos mercados) que la compran. Esto tiene dos problemas. Uno, que como la crisis es global más países están emitiendo deuda, hay mucha en el mercado y por tanto, para “colocarla” hay que garantizar más “beneficio” a los que la compren. Dos, que la situación de España y su fiabilidad a futuro no pasa por buenos momentos, sobre todo en comparación con la locomotora alemana, por lo que si quiere “colocar” sus emisiones de deuda tiene que pagar bastante más que Alemania a los potenciales compradores (de ahí el famoso diferencial de la prima de riesgo con el bono alemán que tan célebre se ha hecho en los últimos tiempos).

Además, es esta Europa inacabada y conservadora, la actuación especulativa de inversores sobre determinados países está encareciendo la deuda, con mecanismos perversos que ahora sería extenso explicar.

Ante todo esto ¿qué hacer? A enormes rasgos, mejorar la viabilidad futura del país promoviendo un cambio en el modelo de desarrollo, aparato productivo combinado con un reparto más equitativo de la riqueza. Por otro lado, actuaciones a nivel europeo tendentes a dar una estabilidad a la deuda de los países con problemas, sobre todo frente a especuladores (por ejemplo desincentivando tal especulación con la posibilidad del BCE de adquirir deuda en determinadas circunstancias o con la emisión de Eurobonos).
Y dirá el lector que ha llegado hasta aquí ¿Y qué tiene que ver esto con las pensiones? Pues eso me gustaría saber a mí. Porque lo cierto es que a día de hoy, se plantean medidas de recorte en el sistema de pensiones que tendrían (dicen) la virtualidad de calmar a los mercados y son condición sine qua non para el futuro de España.

En opinión de CC.OO. de Euskadi para abordar reformas en el SPP hay que despejar una incógnita previa ¿Lo hacemos para garantizar la viabilidad futura del sistema? ¿O lo hacemos para conceder a los inversores financieros la pieza de caza mayor que supondría una reducción del nivel de cobertura de las pensiones públicas, y su sustitución por sistemas privados de capitalización? Vuelvo a Wikileaks: Digan a la gente la verdad. CC.OO. sólo juega en el campo de garantizar el futuro del sistema. ¿El resto de actores?

Con esa incógnita despejada por nuestra parte, seguimos. Somos conscientes de que en el futuro va a haber que pagar más pensiones (más personas jubiladas), de mayor cuantía (las bases de cotización van a ser mayores) y durante más tiempo (mayor esperanza de vida). Esto se traduce fácil: un incremento sustancial del gasto en pensiones públicas en los próximos lustros. Estas variables van a ser necesariamente así. Hay otras que no están tan claras, sobre todo la población ocupada que habrá y el crecimiento económico y productivo que se dé en el futuro para sostener el sistema.

Ante esto ¿Qué hacer? Se plantea aumentar de forma generalizada la edad de jubilación a los 67 años, incrementar los años cotizados para acceder a pensiones, a la vez el periodo de cómputo para calcular pensión y otras. Estas medidas combinadas supondrían excluir a un buen número de personas de la pensión contributiva y una diminución importante de la pensión. Son un ataque sin precedentes al sistema. Nos negamos rotundamente a esta lógica porque entendemos que lo que realmente esconden es generar en gran parte de la población, la idea de que no van a tener una pensión suficiente (por no llegar a cotizar tantos años, o porque su actividad les impedirá trabajar hasta edades tan longevas)y por tanto suscriban seguros de jubilación privados que terminen siendo sustitutivos y no complementarios del sistema público.

CC.OO. tiene alternativas. Es perfectamente posible reforzar los mecanismos voluntarios de jubilación flexible ya existentes, tanto para anticipar la edad con coeficientes reductores que sigan garantizando la neutralidad financiera como para atrasarla para las personas que lo deseen estableciendo los incentivos que se precisen.

Es perfectamente posible mejorar la contributividad del sistema (relación más ajustada entre lo que se aporta y se percibe) si se contempla a su vez el tratamiento a carreras de cotización largas, o personas que pierden el empleo con más de 50 años y tienen difícil reinserción laboral

Es perfectamente posible, en definitiva, ir adoptando medidas que adecuen el sistema a la evolución de las distintas variables, que garanticen su financiación preferentemente con cuotas sociales, y excepcionalmente por otras vías (y ahí habría un interesante debate), siempre y cuando se quiera mantener el modelo de pensión pública y de reparto que tenemos.

Sí lo que se quiere es enjuagar el déficit público precisamente en la única gran institución social que a día de hoy no lo genera, o romper cierto consenso político precisamente en la única razón de estado que aparentemente lo concita, o entregar la cabeza de lo público en bandeja de plata a los sistemas de capitalización privados, asúmase, explíquese y páguese el precio político correspondiente.

Porque el precio de la movilización social y sindical va a ser claro y visible. Sin cables, ni filtraciones, ni teletipos ni Wikileaks.