miércoles, 7 de noviembre de 2012

Las máscaras de la crisis. Europa a la deriva


He participado en la presentación del libro “Las máscaras de la crisis. Europa a la deriva” del profesor de Economía en la Universidad de Deusto, Francisco Rodríguez Ortiz. En un acto organizado por la Fundación José Unanue y la Federación de Irakaskuntza de CC.OO. de Euskadi hemos hecho tres exposiciones para dar paso luego a un interesante coloquio con los participantes.

El libro es del máximo interés y de la máxima vigencia. Contiene elementos descriptivos de la pre-crisis y de la situación actual desde parámetros económicos, pero también políticos.

Del máximo interés porque se introduce en la siempre compleja materia económica con afán pedagógico. Vamos, que con algo de esfuerzo se puede leer y se pueden entender gran parte de las cosas que nos están pasando.

De la máxima vigencia no hace falta decir por que, pero recomendaría la reflexión interesantísima sobre el modelo político que subyace detrás de la construcción monetaria pero no económica ni política de Europa. Y las opciones que hay en el futuro.

Por si fuera poco, el momento es idóneo en relación con el 14-N y la convocatoria europea que desde la Confederación Europea de Sindicatos hemos realizado. En tiempos de estrecheces autarquistas sindicales y de riesgos populistas varios, es muy recomendable.

Selecciono los aspectos que me parecen más destacados, que fueron la base de mi intervención y que constituyen un relato que me parece coherente de lo que dice el libro, pero que no agota, (ni mucho menos) el libro. Lo hago en cuatro bloques con síntesis de argumentos (con un sesgo de interpretación por mi parte) y luego en cursiva extractos literales del libro que justifican esos argumentos.

Aspectos que yo destacaría del libro:

Primer bloque:

•  Crisis financiera que enmascara una crisis de demanda solvente. Aspecto muy tratado en su anterior libro “Crisis de un capitalismo patrimonial y parasitario”. El crecimiento económico en el modelo fordista contaba con unas reglas colectivas dirigidas a garantizar una distribución equitativa entre salarios y excedentes empresariales o accionistas.

•  Tras el periodo Thatcher-Reagan esta tendencia se revierte. Hay un estancamiento o retroceso de los salarios en el conjunto de las rentas y se dan procesos de desfiscalización crecientes

•  El debilitamiento del poder colectivo de negociación tiene dos elementos de aceleración relevantes. La caída del muro de Berlín y la creciente globalización comercial y de procesos productivos, con la incorporación al circuito económico de países emergentes.

•  También influyen la gestación de área como la Unión Europea, en la que la integración monetaria no conlleva una integración económica y mucho menos una federalización política que pueda gobernar tales procesos.

•  La merma de equidad económica fue compensada por un recurso generalizado al endeudamiento a través de financiación barata y de políticas monetarias laxas.

•  El estallido de la crisis financiera en 2007 lo que hace es gripar este motor. Pero no debe ocultar que tal esta crisis se oculta una crisis keynesiana de insuficiencia de demanda solvente a nivel mundial que aparece ahora con toda su crudeza. Estamos por tanto ante una crisis sistémica que cuestiona bases del modelo de acumulación de los últimos treinta años.

Referencias en el libro (Pág. 27 y ss.)

Esta crisis no es un cambio de tendencia del ciclo. Es una crisis estructural mayor que expresa la quiebra de un régimen de acumulación insostenible… basado en la creciente autonomización de unas finanzas globalizadas, y también en un endeudamiento generalizado y en el acceso facilitado al crédito de agentes económicos (familias, empresas, entidades financieras)

Hasta mediados de los 80, los ratios deuda total/PIB tendían a ser estables. Tras la revolución neoliberal quebró las bases del compromiso fordista… ha ido mermando el peso de las rentas salariales y se han pretendido amortiguar los efectos más destructivos de las crecientes desigualdades fomentando los préstamos a las familias.

Sobre todo desde los 90 se viene dando una inmensa trasferencia de renta de los asalariados a los mercados financieros. Las empresas y entidades financieras también elevaron sus niveles de endeudamiento en los segundos 90.

La crisis subprime fue el colofón a los desequilibrios económicos y sociales. Ha puesto en crisis el modelo de acumulación pre-crisis… tiende a ocultar una crisis keynesiana de insuficiencia estructural de demanda solvente a nivel mundial


La crisis financiera no solo cuestiona los pilares de unas finanzas opacas y desreguladas a nivel internacional, sino que cuestiona los engranajes de la regulación macroeconómica del régimen de acumulación que se ha ido imponiendo a partir de los 80.

La progresión desmedida del endeudamiento era la única manera disponible para desconectar el crecimiento del consumo de los salarios reales. Los créditos subprime han sido la punta extrema de un proceso… de financiación a crédito del sobreconsumo

Las economías emergentes van adquiriendo un peso creciente y las condiciones de la competencia van a verse alteradas a nivel internacional.


Segundo bloque:


•  La política de ajuste generalizado que se impone en Europa en 2.010 pretende poner como referente el modelo alemán de devaluación salarial competitiva y una consolidación fiscal acelerada. Este modelo a imagen y semejanza del ejemplo y los intereses alemanes no es exportable al conjunto de Europa.

•  El modelo de construcción europea y el efecto riqueza explicado en el primer bloque se fundamenta en un traslado de los excedentes de los países del norte hacía el sur en forma de crédito y sobreendeudamiento

•  Este planteamiento asumido como virtuoso en el periodo de expansión se torna en vicioso tras el estallido de la crisis.

•  Se plantea que esta estrategia, que favorece especialmente a Alemania, no es exportable al conjunto de Europa. La lectura moral del norte industrioso y diligente y el sur ocioso y manirroto, oculta esa realidad

•  El planteamiento de recorrer el camino de Alemania en los 90 por parte del sur de Europa es muy peligroso. Alemania promovió una estrategia de disminución salarial relativa para mejorar sus balanzas. Era una estrategia para ganar competitividad y ganar mercado intracomunitario.

•  Seguir esos pasos supone pensar que todos los países pueden mejorar su capacidad exportadora a la vez, mientras deprimen sus demandas internas (por reducciones salariales y brutales consolidaciones fiscales).

•  En un periodo de contracción, con actores económicos sobre-endeudados, la situación del crédito que describe en el primer bloque, ¿de dónde sale la demanda solvente que puede absorber las supuestas ganancias de productividad y competitividad?


Referencias en el libro (Pág. 36 y ss.)

Alemania ha optado desde finales de los noventa por una estrategia no cooperativa de desinflación salarial competitiva intra-comunitaria. Entre 2000 y 2007 el salario medio habría disminuido un 4,2%.

Modelo volcado hacia la conquista de mercados externos. Recorta también sus importaciones.

El modelo alemán necesita los mercados europeos y no es extrapolable a Europa. El exceso de ahorro del norte de Europa y las políticas laxas del BCE… generaron abultados excedentes corrientes que han financiado el exceso de deuda privada en la periferia y ha alimentado la burbuja inmobiliaria en muchos países.
Los excedentes de Alemania se dispararon tras la implantación del euro.

Si todos los países fueran como Alemania la capacidad de exportación del conjunto de la zona euro hacia el resto del mundo sería de tal magnitud que cabe preguntarse de dónde provendría la demanda necesaria para absorber esos excedentes.

Así la opción alemana obliga al resto de los países a adoptar estrategias no cooperativas de desinflación competitiva de tipo salarial.


Así pues la crisis actual no proviene únicamente de unas políticas ineficientes, peligrosas o fiscales laxas. Es ante todo un producto de la política alemana en el seno de la zona euro.


Tercer bloque

•  En un terreno más propositivo que analítico, el libro hace un ejercicio de rigor al plantear los límites que existen a una salida “fácil” en claves de keynesianismo clásico. Se analizan las dificultades de algunos países debilitados para llevarlos a cabo y aboga por un keynesianismo sí, pero cooperativo y de escala europea.

•  Políticas expansivas en países sobre-endeudados, con déficits públicos, o excesos fiscales cuando no crecen económicamente, pueden ser contraproducentes en el medio y largo plazo. Si la mejora económica de políticas presupuestarias y fiscales expansivas es menor que el coste de asumir el déficit que provocarían, se camina hacia la insolvencia.

•  En este sentido se plantea como ineludible una política expansiva de gasto público y de incremento salarial en aquellos países que tienen más margen para hacerlo.

•  Esto puede provocar un cierto deterioro de sus cuentas públicas y un cierto repunte de inflación. En todo caso son problemas menores frente al colapso de los países periféricos que las políticas actuales pueden generar.

•  La falta de construcción política federal europea impide que se den pasos en este sentido si no es por la voluntad de los gobiernos centrales, particularmente del alemán.

•  Por tanto es necesario una política keynesiana de activación de la demanda, sin duda. Pero esto sólo puede ir más allá del voluntarismo si se hace a una escala europea, que pueda generar un crecimiento global. Es necesario un presupuesto europeo real y no el raquítico 1% actual, que impulse una especie de Plan Marshall europeo.

Referencias en el libro (Pág. 142 y ss.)

En la actualidad, el desendeudamiento de los sectores privados y la prudencia de los prestamistas nos hacen vislumbrar un horizonte de estancamiento económico prolongado.


Este horizonte es tanto más factible cuanto que las finanzas públicas de muchos países se hallan bajo el escrutinio de los mercados y están sometidas a un proceso de ajuste drástico

Los límites de la acción de la política monetaria convencional hacen que la salida de la crisis debiera conllevar, aparte de una acción más decidida del BCE, el mantenimiento de un mayor activismo de la política presupuestaria.


Es ingenuo no ver los riesgos de las intervenciones públicas y que éstas puedan ser permanentes. Podría tener efectos positivos a corto y adversos a largo.

Problemas vinculados al coste de la financiación, a la subida de impuestos y recorte de gastos en estados ya muy endeudados y con déficits elevados, señalan los límites de la intervención pública.


Si el exceso de riqueza generado por el déficit público es inferior al coste financiero del endeudamiento, la deuda pública se incrementa.
La crisis actual ha saturado la capacidad de endeudamiento de muchos Estados


La globalización limita el alcance expansivo de las políticas de estímulo de la demanda, más aún si son emprendidas por economías escasamente competitivas, con tendencia al déficit exterior y de baja productividad. (Ya que la expansión puede “filtrarse” a la importación, no mejorar la propia economía y si empeorar las propias cuentas públicas)


Las políticas de estímulo aisladas y no coordinadas con las de otros países con capacidad de actuación contracíclica son susceptibles de llevar los déficits externos y públicos a niveles difícilmente asumibles.


En este escenario negativo para muchos países que no gozan de un margen de maniobra autónomo, cobra mayor vigencia la alternativa de un “keynesianismo europeo”. Países con excedentes corrientes y finanzas saneadas gozan de una libertad de elección económica que no están aprovechando. Habrían de ser utilizadas las oportunidades brindadas por la propia integración europea para pensar en términos europeos.

Consensuar y coordinar un pacto por el crecimiento que algunos denominan Plan Marshall Europeo. Estrategias de equilibrio simétrico de los déficits corrientes/excedentes, una política presupuestaria comunitaria (presupuesto de la unión escapando de fundamentalismos doctrinarios actuales). Paralelamente convendría que fuera mutualizada la deuda europea mediante eurobonos.



Cuarto bloque

•  La deficiente construcción política de la UE está haciendo que los países con problemas económicos estén siendo sometidos a los dictados de los mercados

•  Esta situación es consecuencia del modelo de gobernanza asimétrica elegido para Europa y que favorece los intereses de los países centrales, especialmente Alemania, su capital financiero y sus países satélites

•  No es compatible una unión monetaria, con fragmentación fiscal, nula política presupuestaria común e inexistencia de auxilio financiero

•  Este esquema impide política anti-ciclo, encarece de forma brutal la financiación de los países endeudados

•  La única posibilidad que en este esquema se ofrece para mutualizar la inmensa deuda de buena parte de Europa es ceder la soberanía nacional, pero no en una clave de construcción federal y democrática, sino una cesión a instituciones independientes dominadas por el centro

•  La preeminencia que se da a los mercados abunda en la misma línea. Un concepto de dogmatismo liberal como única política posible que atenaza a los países endeudados. Se trata de cambiar el paradigma de gobierno, de democracia y de opciones económicas

•  Estas visiones sobre el gobierno de Europa sólo en clave de restricción y dogma neoliberal ya da pasos y amenaza con dar más. Alemania aspira a tener capacidad de control y sanción a través de instituciones comunes “independientes” o del propio tribunal de Luxemburgo

•  Es un modelo de café para todos en cuestiones como el déficit y la deuda, sin políticas presupuestarias, sin políticas contra-ciclo, ni coordinación de políticas expansivas en países cuando otros deban ser más restrictivos. Y todo para una supuesta mancomunización de la deuda que también ofrece dudas…


Referencias en el libro (Pág. 170 y ss.) (Pág. 187 y ss.) (Pág. 226 y ss.)

Las imposiciones de los mercados pesan más que las elecciones de los ciudadanos como queda evidenciado por la lógica de ajuste que es aplicada a las economías periféricas. Constitucionalización de las reglas del equilibrio presupuestario.
Merkel acuñó en septiembre de 2011 el concepto esclarecedor de democracia en conformidad con el mercado que recorta la base de la economía nacional

Otros ejemplos serían las imposiciones de los gobernantes adecuados en Grecia e Italia, o la tendencia a que la política económica pase a ser transferida a instituciones independientes (ya contamos con el despolitizado BCE). La Comisión Europea ha llegado a plantear que los presupuestos de algunos países sean elaborados por agencias independientes (que de hecho ya operan en algunos países europeos)

Contradicción entre la tendencia a la mundialización de las fuerzas productivas, bajo en impulso del capital financiero, con el consiguiente endurecimiento del contexto competitivo y la defensa prioritaria de intereses predominantemente nacionales con imposición de marcos regulatorios ante todo nacionales.

Referencia al trilema político fundamental de la economía mundial de Rodrik. Las sociedades no podrán disfrutar simultáneamente de mercados totalmente integrados en el ámbito internacional, de un Gobierno democrático y de la pervivencia del Estado nación como estructura política autónoma. No podemos tener hiperglobalización, democracia y autodeterminación nacional a la vez. Como mucho, dos de las tres.

Apuesta por salvar la democracia y la integración económica gobal, sacrificando el estado nación. Descarta por inviable el estado federal (EEUU) y habla de la gobernanza global, poniendo como ejemplo más acabado la Unión Europea.
Pese a esta visión bastante extendida, la crisis ha dejado claro que la UE no ha potenciado unas reglas de regulación macroeconómica de ámbito supraestatal (sobre todo en el ámbito presupuestario y fiscal) susceptibles de encarar unos shocks económicos y financieros adversos.

En lugar de gobernanza global Europa está constituyendo la imposición de unas reglas restrictivas acoradas de forma unilateral por las potencias centrales y aplicadas de forma asimétrica e indiferenciada a todos los estados, cualesquiera que sean sus desequilibrios, disparidades y necesidades respectivas.


Alemania y sus satélites están aprovechando la crisis para colocar bajo tutela las políticas económicas de los más débiles y culminar las reformas liberales iniciadas en los ochenta.


Junio de 2012, Presidente del Bundesbank. “Si quisiéramos ampliar los mecanismos de rescate mutualizaríamos las responsabilidades… todos tendríamos que renunciar a una soberanía nacional considerable. Significa que una instancia central pueda interferir directamente en los presupuestos y los impuestos.”

Carta del BCE a Silvio Berlusconi (entre otros puntos)



a- liberalización de los servicios públicos y sociales y servicios profesionales


b- sistema de negociaciones colectivas que permitan unos acuerdos salariales en el ámbito de la empresa para adaptar los salarios y las condiciones de trabajo a las necesidades específicas y elevar su pertinencia en relación con los otros niveles de negociación


c- análisis en profundidad de las reglas de contratación y de despido


d- acelerar consolidación presupuestaria y ser más contundente con el sistema de pensiones



La crisis griega y su contagio han resquebrajado el modelo de una moneda única sin Estado. No resulta fácil tarea edificar una moneda sin soberanía política equivalente y la Europa social va a ser la gran sacrificada de esta asimetría.

La UE y la Eurozona carecen de herramientas necesarias para gobernar los periodos de fuerte inestabilidad económica y financiera.

Por falta de voluntad política se ha descartado un verdadero presupuesto comunitario (5-7% PIB) para actuar contracíclicamente. Alemania, Francia y Reino Unido pactaron para 2014-2020 congelarlo. Federalismo monetario sin federalismo presupuestario.

Alemania quiere un sistema de responsabilidad colectiva con gobernanza colectiva asimétrica (negación de opción federalista). No existe posibilidad de una regulación macroeconómica producto de un mix responsable según coyunturas y disparidades estructurales.

Límite arbitrario a los déficits públicos idéntico.


Error de Alemania: acabar con la inestabilidad financiera de la zona euro con mayor disciplina presupuestaria y fiscal de la periferia impuesta desde fuera. Dispuesta a ceder soberanía a cambio de una Unión Política pero con trampa. Federalismo asimétrico en que tal cesión se da en beneficio del centro.


Además prohibición expresa de monetización de la deuda por parte del BCE. Los países renuncian a su moneda nacional y se les prohíbe la asistencia financiera mutua o acudir a los préstamos del BCE. Esto concede un papel central a los mercados, que penalizarían a cualquier estado laxo con el fuerte deterioro de la prima de riesgo país que les obliga a aplicar políticas ortodoxas.

En definitiva, que nos escontramos ante una encrucijada histórica. El modelo de construcción europea ha roto sus costuras. Es manifiestamente insuficiente.

En este momento se enfrentan distintas opciones. Una creciente preponderancia de formas de gobernanza a-democráticas, que pretenden imponer desde instancias "independientes" una ideología neoliberal dura como única política posible.

Otra, que sería avanzar en una federalización del poder democrático en Europa que absorva cotas de soberanía de los estados, y que sirva para oponer políticas económicas, fiscales y presupuestarias desde un afán cooperativo (una especie de estados unidos federados europeos)

Y una última, que sería un repliegue en las fórmulas de gobierno actuales en el marco de los estados nación, manifiestamente insuficientes para oponer política a economía, democracia a mercado, aunque puedan aparecer como el espejismo más simple y acogedor ante el desafío que la realidad impone.


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