sábado, 18 de febrero de 2012

La reforma que deforma

El derecho como elemento civilizatorio, leía hoy en un artículo de abogados laboralistas en El País. El laboral en el complejo, delicado y conflictual de las relaciones económicas y laborales. Su jibarización es una reducción democrática. El populismo de tratar de vincular la respuesta sindical "porque les quita poder" prueba de poco pedrigrí y perímetro democrático. Porque lo civilizatorio, lo jurídico, requiere de actores sociales colectivos, sindicales y patronales, y de espacios institucionalizados donde ejercer representación y canalizar conflicto. Concertación social, negociación/convenio colectivo y gestión continua del mismo si es preciso en tiempos y contextos cambiantes, que lo es.


Por eso en esta reforma es importante el huevo, y también el fuero. Busca un nuevo paradigma. Se plantea al margen del diálogo social. No respeta un acuerdo importantísimo CCOO, UGT, CEOE, sobre negociación colectiva del que ya no quieren hablar y en el que se hace una apuesta por un modelo equlibrado entre flexibilidad interna pactada en la empresa, con procedimientos de resolución ágiles pero con garantías de los conflictos, y vinculando espacios sectoriales y de empresa. Esto no es flexibilidad. Es desregulación. No es relación laboral, es unilateralidad empresarial. No son controles, son exiguas exigencias para no caer en la inconsticionalidad (que creo que caé) del texto legal.


Porque se pretende romper con todo esto, estamos ante una reforma de profundo calado ideológico y un descrédito de la acción colectiva sindical que ahora siembra y se materializa en su verdadera dimensión, tras varios años arando con el ruido sobre liberados, subvenciones y que no, que no, que no les representan. Porque claro que es una cuestión de poder sindical. Pero éste no tiene nada que ver con fastos ni oropeles. Tiene que ver con el papel que jueguen o no las Comisiones Paritarias de los Convenios Colectivos. Tiene que ver con la potestad que tengan, o no, los Convenios y sus negociadores para decidir como se estructura un sector productivo; si una empresa unilateralmente se desgaja de lo pactado y liberaliza sus condicones a la baja, o se establecen procedimientos para salvar los problemas y los cambios desde los equlibrios, garantías y reversibilidad.


Muchos discursos sobre que los sindicatos "no hacen nada" pueden asombrarse ahora ante el riesgo de que los sindicatos (trabajadores organizados en el sindicato) dejen de poder hacer. De que la representación la elija la empresa, de que el convenio de pernada se generalize en la PYME. Esto hay que hacer que lo entienda mucha gente, no desde el filo-corporativismo sino desde las consecuencias, ya palpables, del modelo. Manos a la obra.

martes, 3 de enero de 2012

¿Un nuevo escenario en la negociación colectiva en Euskadi?


Artículo escrito después de la primera reforma laboral (la del Gobierno Zapatero)  y antes de la segunda del PP

En los ultimos días se ha hecho público la existencia de una mesa de diálogo entre CONFEBASK y CCOO, LAB y UGT. para buscar un acuerdo intersectorial sobre negociación colectiva. Los cambios traídos por las últimas reformas laborales impulsadas por el anterior gobierno han modificado aspectos sustanciales sobre la relación entre los distintos ámbitos de convenio existentes.

Ante esto el sindicato ha lanzado una propuesta que incluimas en nuestra Iniciativa Vasca por el Empleo y ante la Crisis. En lo referido a la negociación colectiva buscamos un acuerdo para mantener un marco vasco de negociación colectiva que evitase la individualización de las condiciones de trabajo. Además, nos parece fundamental en estos momentos actualizar los convenios colectivos, cuya parálisis supone una pérdida salarial muy relevante para miles y miles de trabajadores/as vascas



¿Cómo es la estructura de Convenios en Euskadi?


Como se puede ver, el 79% de los trabajadores vascos tienen convenios de aplicacón registrados en la CAPV. sean sectoriales o de empresa. Similar porcentaje, el 80%, tiene convenios de aplicación sectoriales. Colofón lógico: la gran mayoría de los trabajadores vascos tiene convenios sectoriales vascos (casi siempre provinciales) como convenios de referencia.




¿Cómo afectan las reformas?


La reforma laboral y de la negociación colectiva afecta a muchos aspectos. Ahora se hará referencia sólo a los más relevantes respecto a la estructura y relación entre convenios de un ámbito y de otro.

En nuestra opinión hay dos aspectos fundamentales. El primero. Tras la reforma de Junio los convenios provinciales, pierden prevalencia de aplicación sobre todos los demás, sean convenios sectoriales estatales, de comunidad autónoma o de empresa.

El segundo aspecto, los convenios de empresa tiene prioridad sobre los sectoriales en algunas materias tan importante como la salarial. O sea, un convenio de empresa puede empeorar el “salario suelo” que viniera recogido en un convenio de sector.

La combinación de estos dos elementos es un riesgo serio de empobrecimiento de las y los trabajadores vascos. Supondría deteriorar el ámbito sectorial de convenio, individualizar las relaciones laborales y deteriorar los salarios con gran probabilidad.

La reforma sin embargo deja una puerta abierta para modificar esta situación. A través de Acuerdos Intersectoriales o sectoriales en el ámbito estatal o en el de Comunidad Autónoma, esta relación entre convenios se puede modificar. Eso es lo que hacemos en esta mesa desde posiciones distintas, evidentemente, pero con voluntad de llegar a un acuerdo que nos pueda servir a todos.


Son todos los que están pero no están todos los que son


Podría resultar llamativo que una negociación que tiene como uno de sus objetivos mantener un ámbito de negociación colectiva en Euskadi, la composición de la mesa sea por la parte sindical CC.OO., LAB y UGT. Por tanto que no esté ELA, sindicato que ha hecho de la defensa del marco vasco una aparente discurso central y monotemático de su modelo sindical.

Seguro que hay varios factores que les han llevado a tomar esta decisión de autoexclusión también en esta materia. Yo tengo mi opinión al respecto, pero en este caso me voy a centrar en una cuestión que suele resultar polémica cuando se enuncia. Creo que el deterioro del ámbito sectorial en favor de dar mucho más protagonismo al ámbito de empresa como marco natural de negociación, es un modelo en el que está cómodo este sindicato. No sólo está cómodo. Es su modelo. Concurre en esa posición con los partidos de derecha, con las patronales más radicales, o con los teóricos que buscan una modelo de negociación más neoliberal. Es decir aquella en la que los ámbitos sectoriales se consideran como una rigidez a evitar, y los ámbitos de empresa los únicos óptimos por adaptar los términios de negociación a las realidades de productividad, mercado o coyuntura de la empresa concreta en cada momento concreto.


Algunos datos


De los 309 convenios que estaban vigentes en 2.010 en la CAPV (el 44% del total, lo que quiere decir que el 56% estaban caducados, dato relevante) la presencia de las organizaciones sindicales en los mismos se distribuía así*:

ELA en 230 convenios
CCOO en 156 convenios
LAB en 134 convenios
UGT en 153 convenios

De estos, los convenios que había sido firmados por cada organización fueron los siguientes:

ELA firmó 186 convenios
CCOO firmó 143 convenios
LAB firmó 94 convenios
UGT firmó 141 convenios

*el número de presencia y de firma supera los 309 totales,
lógicamente, ya que en un convenio pueden tener presencia varios sindicatos




Es decir el porcentaje de convenios firmados sobre la presencia de cada sindicato va del máximo de UGT (firma el 92% de los convenios en los que está presente) al mínimo de LAB (firmó el 70%). ELA sería el sindicato que más convenios firma en relación a que también es el que está presente en más mesas de negociación. Pero no es un dato menor que una organización que ha hecho de su negación sistemática al acuerdo (al menos en los grandes y mediáticos asuntos) firme el 80% de los convenios en los que está presente.


Pero hay otros datos que complementan la información anterior y pueden dar algunas pistas cualitativas sobre donde está el verdadero quid del enfrentamiento intersindical en materia de negociación de convenios. En la siguiente estadística se recoge el número de personas afectadas por los convenios en los que tiene presencia cada sindicato y el número de personas afectadas por los convenios firmados por cada sindicato


 

Datos CRL.Informe Sociolaboral 2010





Aquí se ve el desequilibrio fundamental de la negociación colectiva en Euskadi. El sindicato que más representación tiene y que más convenios firma, es en cambio el que a menos trabajadores cubre con esos convenios ¿Por qué? Porque su ámbito de negociación preferente es el convenio de empresa.

A todo este mapa de barras hay que añadir el montón de pactos de empresa que existen y que en la mayor parte de los casos no tienen un registro oficial.

 
La cuestión de fondo es que la negociación colectiva en Euskadi es desde hace mucho un campo de batalla fundamentalmente inter-sindical. En lugar de ser el elemento colectivo de asignación de recursos entre empresa y trabajadores. Las desavenencias que desde siempre han tenido ELA y LAB en esta materia tiene que ver con esto. Frente a un sindicalismo nacionalista y en nuestra opinión con pretensiones de autarquía en materia de Relaciones Laborales (dicho sea con afán descriptivo y ninguno más) pero con un componente importante de clase como el de LAB, se ha situado un sindicalismo distinto. Tras un discurso de radicalidad (muy útil para generar situaciones de bloqueo en los ámbitos sectoriales) se esconde una pretensión de negociación atomizada, individualizada, más rentabilizable en clave afiliativa. Una especie de estrategia comercial para encarecer el producto (el convenio) y generar más clientes (los afiliados)

 
Como política mercantil no digo que esté mal. Como política sindical en un país con proliferación de PYMES y micropymes es tirando a reaccionaria. En un periodo donde los cambios tecnológicos, económicos, legales, de marcon institucional, de necesidades de adaptación a nuevas competencias... es un despropósito en mi opinión ir a este esquema de guerra de guerrillas y de sumir al sindicalismo en un discurso y una práctica de negacionismo infantil y de radicalismo estéril (sobre todo cuando esa esterilidad es calculada y buscada...)

 

En CC.OO. de Euskadi hemos tratado de mantener una defensa de la negociación colectiva articulada en lo sectorial (entre convenios de distinto ámbito que no tienen porque ser excluyentes), y en lo sectorial-empresa. Difícil papeleta en unos tiempos donde lo sindical ha estado condicionado y a veces subordinado a los tiempos y a las tácticas políticas. Las cosas pueden estar cambiando. La realidad de la crisis y los riesgos de la inacción sindical son enormes. En ese sentido merece la pena apostar por ámbitos de negociación y si es posible de acuerdo, que nos permita mantener un ámbito de negociación colectiva solidario, útil y dinámico. Veremos.



lunes, 5 de diciembre de 2011

Crónica atropellada de un lunes

Ayer ser presentó el plan de ajuste italiano. Entre lágrimas y renuncias a sueldos del presidente del Gobierno. Quizás estos gestos, aparentemente populistas, tengan sentido en un país donde la distancia entre la política y la calle es sideral. La sensación de casta política privilegiada es tremenda en la península vecina. Y bastante justificada.

Que sea el gobierno tecnocrático quien entienda que debe trasladar cierta compasión en las medidas tiene su punto paradójico. Después de la amoralidad bufonesca del innombrable personaje al que las urnas elevaron al caudillaje del país, todo parte de perspectivas distintas y es curioso como los sindicalistas italianos analizan al nuevo gobierno. Es difícil interpretar desde fuera…

En todo caso, la CGIL ya se ha situado en frente de las medidas a través de su Secretaria General, Susanna Camusso. Falta de equidad ha dicho. Importante el argumento cuando la legitimidad pública y aún colectiva es la que está en riesgo. Italia tiene un nivel de deuda muy alto y un sistema fiscal que dicen, es un coladero. Fraude muy extendido. Elusión fiscal.

Italia genera el tercer mercado de deuda del mundo y 2.012 es especialmente sensible por la cantidad que tiene por financiar. Los tipos que ha tenido que soportar últimamente presagiaban el desastre. ¿Son estas medidas por tanto un elemento creíble para aliviar a los mercados en los próximos meses? No, yo creo que ni de lejos. Los mercados sobrevuelan en círculo sobre la presa que ven débil. Con el recorte anunciado de 30.000 millones sigue siendo débil en los plazos cortos y medios. Más débil aún, pues tales medidas traerán menos crecimiento y una probable recesión en 2.012.

Más bien parecen medidas para contentar a los cobradores del frac del norte prestamista. Se trata de tomar medidas de consolidación fiscal (recorte déficit y gasto público) a cambio de espantar 100 metros para arriba a los que aletean sobre los alientos débiles. A través del BCE, la compra de deuda, o en cada momento como se haga. Todo a cambio de deteriorar la solvencia futura. Europa sigue siendo un coto de caza y las vedas son demasiado interesadas y cortoplacistas para que nada pinte bien.

El cobrador del frac ya habrá hablado largo y tendido con Mariano. Habrá puesto las condiciones. Reducción de déficit, menos gasto. Las recetas suelen ser las mismas aunque el problema sea parecido pero no igual. En España los números macroeconómicos son distintos, pero la confianza que da una economía débil, peores. ¿Pretenderá el próximo gobierno destartalar el sistema de relaciones laborales? ¿Cree que la devaluación salarial es la clave, junto al recorte de gasto público, para retomar algún día una senda de crecimiento?

Doy por descontado que seguirá habiendo recortes de gasto y de servicios públicos a los que hay que seguir oponiéndose. La otra cuestión generará más dudas: incentivará un tipo de economía u otro, un tipo de empresa u otro, un tipo de sectores u otros. El coro ideológico que le canta por las mañanitas a Rajoy lo tiene claro. Espero que él, no.

En Euskadi seguimos teniendo la opción de elegir si hacemos cosas o no. Si hacemos unas cosas u otras. Hoy han convertido elegir en un lujo.

Cuatro claves. Demanda interna, gasto de las administraciones, sector exterior, financiación. La actualización salarial de los convenios colectivos bloqueados y las reformas fiscales que incrementen la recaudación mejorarían las dos primeras claves. Equilibrio en ambas cuestiones sitúa la tercera en buena posición. La evolución de los países centrales y de las entidades financieras… harina de otro costal.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Uscire dal tunnel. Convención Internacional de Florencia

Los días 21 y 22 de Noviembre pude participar en un encuentro sobre la crisis y sus efectos en Europa. Con participantes sindicales (CGIL Toscana, LO Suecia, DGB y CC.OO. de Euskadi), políticos (SPD y Partido Democrático), así como representantes de la universidad, del periodismo y responsables de Fundaciones de Estudios. Los dos diás de trabajos fueron clausurados por la Secretaria General de la CGIL, Susanna Camusso.

Destacaría el notable grado de sintonía entre todos los participantes a a la hora de diagnosticar la crisis y sus causas, el rechazo a las políticas de ajuste y el riesgo para Europa y sus trabajadores. Igualmente una gran mayoría de intervinientes reclamamos una mayor integración en las políticas europeas, como condición necesaria para disminuir la presión de los mercados sobre el modelo social europeo. Se reivindicó el valor central del trabajo como elemento de distribución de renta y de legitimador de auténticas democracias.

Tuvimos el honor de intervenir en la vieja Universidad de Florencia, con una estatua de Galileo Galilei recibiéndonos todas las mañanas y sabiéndonos observados, a lo lejos, desde la Galería Uffizi, por Niccolas Maquiavelo. En la Italia post-Berlusconi y en la Europa de la receta única, tal duelo tenía su morbo. Tras dos días de trabajo, el sindicalismo europeo debe apostar claramente por el genio de Pisa: “Eppur si muove”. Y si no, habrá que moverlo...

Traslado mi intervención, no literal sino rehecha desde el guión que llevé y la memoria. En otra entrada incluiré algunas de las ideas que dejaron otros ponentes, siquiera señaladas.


La crisis en España y su especificidad más relevante, la enorme tasa de desempleo tiene que ver al menos con estos elementos:

• La deficiente composición de su tejido productivo, con un excesivo peso de la construcción y los servicios de poco valor añadido.

• Las tasas de desempleo, estructuralmente altas, incluso en los años anteriores al estallido de la crisis, pese a haber alcanzado récords propios en población ocupada y cotizantes.

• La especial afectación de la crisis financiera en el modelo de crecimiento español de los últimos años.

En efecto, el crecimiento en España se ha dado sobre la base de un enorme endeudamiento privado, vinculado a un flujo de crédito externo de grandes magnitudes. Pese a los bajos incrementos de la productividad de la economía real y una pérdida de peso de las rentas salariales en el conjunto de la renta nacional, la sensación de riqueza, la demanda interna atravesaron su década prodigiosa en una especie de festín de crecimiento continuo.

Las cifras de la contabilidad nacional atravesaban igualmente una aparente buena salud. Con una presión fiscal comparativamente baja, las administraciones públicas parecían manejar con solvencia nuestras cuentas públicas. Hasta el estallido de la crisis España mantenía un superávit público (diciembre de 2.007) y el nivel de deuda pública rondaba el 30% del PIB. Muchos mejores datos que otras economías próximas e incluso más potentes.

Se daba igualmente una dinámica a la que se asociaba una parte no menor del endeudamiento privado y buena parte de la recaudación pública. Era la subida continua del precio de la vivienda, que actuó durante todos estos años como una especie de bien colateral al que se asociaba la capacidad de endeudamiento de todos los agentes privados (bancos, cajas, promotoras, familias, administraciones sobre todo locales...)

Todo esto se puede expresar en datos que dejan escasos márgenes a las dudas. Entre 1990 y 2011 el crédito concedido por el sector financiero español a los residentes pasó del 68 al 171% del PIB. Los créditos con garantía hipotecaria del 18% del PIB al 98% del mismo.

Ese volumen de crédito concedido se ha captado en buena parte en el exterior. 761.200 millones de euros es la deuda de las entidades financieras españolas en el exterior, con vencimientos medios de 3 años, mientras los créditos hipotecarios tienen una media de duración de 25 años.

La deuda privada en España, excluyendo la de las entidades financieras asciende a 2,8 billones de euros. Las empresas deben 1,2 billones, 45% del total; las familias tienen pendiente de pago más de 880 mil millones (31% del total); las AAPP pasaron de 300 mil millones a 682 mil en los últimos tres años.

Por tanto, y a modo de breve conclusión, no es la deuda ni el déficit los causantes de nuestros especiales problemas. En todo caso son la consecuencia de los mismos. Los datos del déficit desmesurado son consecuencia de la caída de la actividad y por tanto de los recursos. La deuda pública en España sigue en niveles comparativamente aceptables( algo más del 65% del PIB) mucho más bajos que por ejemplo en Italia o en EEUU donde superó el 100% de su PIB el pasado verano.

Por tanto el problema no es de elefantismo público. Es de tejido productivo, es de productividad de la economía real, es de distribución de renta, y es de un modelo de desarrollo perverso que dopó con crédito abundante las deficiencias estructurales de la economía española.

Políticas realizadas hasta ahora

El gobierno español, después de negar reiteradamente la profundidad de la crisis, acometió una serie de políticas que podríamos denominar keynesianas. Especialmente relevantes fueron el Plan E, destinado a mantener una actividad en la construcción que se paralizaba de forma abrupta. En algunas zonas del estado esto suponía que muchísimos trabajadores quedaban en paro sin expectativas de encontrar empleo.

Otra medida relevante fue la creación de una especie de subsidio para desempleados de 426 euros. Estas medidas, en un momento de caída de recursos públicos y al no adoptar medidas fiscales que ampliasen la base de recaudación contribuyeron a disparar el déficit público que llegó a superar el 11% del PIB.

Después de Mayo de 2.010 el Gobierno cambió sus políticas apostando por medidas de austeridad. Priorizó absolutamente la reducción del déficit público, lo que a la postre está siendo otro lastre en la actividad económica española, ya muy debilitada por la caída de la demanda interna, el incremento del paro y el parón del crédito.

Igualmente resolvió una serie de las llamadas reformas estructurales en materias como mercado laboral, negociación colectiva y pensiones. Sólo esta última contó con un acuerdo social para una reforma equilibrada que evitó medidas cortoplacistas que debilitasen decisivamente la seguridad social y es sistema público de pensiones. Por contra, logramos un acuerdo que abordó de forma conjunta medidas respecto al gasto, al ingreso y a los comportamientos ante el sistema, y que incluyó a nuevos colectivos en el sistema general de la Seguridad Social.

En las otras reformas sintetizando mucho podemos decir que son medidas de liberalización y perdida de garantías en el mercado de trabajo. Facilitando el despido y la inaplicación de los convenios colectivos sectoriales a través de distintas fórmulas que permiten aplicar condiciones menos favorables en las empresas. Todo eso en un tejido de empresas dominado por la PYME e incluso la microempresa.

Todo ello se ha dado en un contexto de presión creciente de los inversores en los mercados de deuda, disparando la prima a pagar por el estado lo que deteriorará su solvencia futura y trasladando una presión política para adoptar medidas de austeridad y de desrregulación. La llegada del PP al gobierno acentuará estas políticas y pueden ser un grave riesgo para los derechos de los trabajadores y para el país. Desaparecida la posibilidad de devaluar la moneda, la devaluación interna también de los salarios puede ser la alternativa de fondo para buscar ganar competitividad desarticulando la negociación colectiva, medida también planteada en Italia.

Lo que puede hacer un país y lo que debe hacer Europa

La adopción de las medidas descritas y equiparables a las de otros países están agravando la situación. Este año lo cerraremos con un crecimiento en torno al 0'7% y el que viene probablemente con una recesión.

España tiene sus propias debilidades sobre las que tiene que actuar.

• Una economía que debe diversificarse para generar más valor requiriendo de sectores tecnológicos y de una política industrial que lo favorezca

• Mejorar la productividad en base a criterios distintos que el deterioro del trabajo. Serán claves las políticas de formación para el empleo, la apuesta pública y privada por la I+D+i.

• Mejorar su sistema fiscal y de redistribución. La presión fiscal sobre las rentas más altas, los rendimientos distintos a los provenientes del salario y algunas figuras impositivas deshechadas tienen márgenes para mejorar la recaudación fiscal sin deteriorar la actividad económica

• Mejorar nuestro mercado de trabajo mediante nuevas inercias. En España la tasa de temporalidad se ha situado normalmente por encima del 30%. Esto unido a un despido sencillo conlleva una flexibilidad externa en la que las empresas contratan precario y despiden fácil como método de adaptación a los ciclos de demanda. Para nosotros es una visión errónea que genera incentivos negativos respecto a temas tan importantes como la formación continua y la cualificación del trabajo. Frente a ese esquema necesitamos otro que permita mayor intervención sindical. Un esquema de flexibilidad interna pactada para mejorar la adaptabilidad de las empresas y los cambios de ciclos. La pretensión empresarial es la de actuar unilateralmente lo que sabemos que será un riesgo para los derechos laborales. Un esquema de participación sindical es clave para gobernar los cambios y las adaptaciones haciéndolo compatible con garantías para los trabajadores.

Me detengo aquí un momento. En mi opinión las opciones entre un esquema y otro tienen más que ver con el aparato productivo de un país que con la norma laboral.

En el País Vasco con cifras de crecimiento económico durante la crisis similares a las del conjunto de España, el comportamiento del empleo ha tenido características propias. Mientras en España el paro se disparó en apenas dos años, en Euskadi el número de trabajadores que fueron al paro es similar a los que han pasado por Expedientes de Regulación de Empleo de carácter suspensivo. Son situaciones en las que se reduce o se suspende la jornada de trabajo, pero no se rompe el vínculo laboral. El trabajador percibe una parte de su prestación de desempleo y habitualmente pactamos mejoras con la empresa. De esta forma, se adecua el volumen de trabajo a la caída temporal de demanda. Estos expedientes han sido casi siempre con acuerdo entre las partes y por encima del 80% de los trabajadores afectados han vuelto a trabajar en la misma empresa. Y todo ello con la misma norma laboral, los mismos procedimientos y los mismos sistemas judiciales que en el resto del estado, donde esta figura se ha utilizado mucho menos ¿Por qué? Porque un tejido productivo más industrial, que requiere de puestos más cualificados, donde la formación o la cualificacion adquirida es un activo que aporta valor a la empresa tiene más incentivos para generar unas determinadas prácticas laborales. Un modelo de empresa que pretende rentabilizarse en buena parte a través del ajuste salarial, que genera puestos de escaso valor añadido y pretende trabajadores desechables, genera otro tipo de práctica laboral de precariedad.

Pero hay otros componentes de la crisis que no permitirán a ningún país de forma individual salir de la misma si no hay una acción supranacional.

• Las crisis de deuda soberana van a hundir las posibilidades de reactivar la economía. El coste de la financiación de los países llamados periféricos será un lastre para sus economías.

• Esta debilidad a la hora de financiarse, la deficiente actuación europea y las propias opciones ideológicas van a profundizar en medidas de austeridad y recorte, que alejarán la reactivación económica y debilitarán el modelo social europeo.

Debe avanzarse en una acción europea mucho más integrada. No necesitamos menos Europa sino más. Avanzar en la constitución de una Reserva Federal Europea, en la emisión de eurobonos. En Fórmulas que permitan refinanciar las deudas y déficits de los países en niveles razonables mancomunando las mismas, y poniendo freno a las actuaciones especulativas.

• Necesitamos más sindicalismo europeo también. Reforzarnos como contraparte necesaria en una construcción más democrática de Europa. La UE se ha constituido como un libre espacio de intercambio de bienes y servicios, una moneda única y una política monetaria destinada a controlar la inflacción. Y poco más. Ese modelo es manifiestamente insuficiente. Ese modelo puede llevar a Europa y al euro al abismo.

Y para terminar sólo dos apuntes más.

• De fondo, el modelo de crecimiento está en cuestión. El crédito como elemento central de aceleración económica puede estar tocado para mucho tiempo. En un momento en el que el centro de gravedad de la discusión política está entre la pugna acreedores-deudores, una visión alternativa y progresista necesita situar ese centro de gravedad en replantear el modelo de redistribución de la riqueza, en un contexto distinto, supranacional


• Los problemas económicos de un país como España no son ajenos a los de los países centrales de Europa. En la ultimas décadas se ha dado un formidable trasvase de recursos de algunas zonas del mundo en las que se han dado mayores procesos de acumulación de capital, a otras a través del crédito y el endeudamiento. Dentro y fuera de Europa. España o Irlanda o los propios EEUU cebaron así su economía. Pero ese flujo de crédito asumió riesgos compartidos porque también a los que prestaban les interesó esta dinámica. Para ver remunerado su capital, y porque la expansión económica de la periferia era condición necesaria para exportar su capacidad productiva del centro. Por tanto estamos ante un círculo que se consideró virtuoso y que el estallido de la crisis y la estafa financiera convirtió en vicioso. Si los gobernantes conservadores creen que cada país debe apañárselas con lo suyo, se equivocan porque los problemas son compartidos

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Un Aiete social en Euskadi


(Artículo publicado el 12 de noviembre en EL Correo y el Diario Vasco)

La Confederación Europea de Sindicatos ha convocado el 14 de noviembre una jornada de acción y solidaridad. Se traducirá en varias huelgas generales (Portugal, Grecia, España, Italia), manifestaciones y movilizaciones. En Euskadi una vez más las disputas inter-sindicales, en este caso entre ELA y LAB (negativa de la segunda a convocar, que hizo a ELA desdecirse de su posición en Bruselas) rompe la respuesta que CC.OO. viene reclamando

El 14-N se da tras consensuar una resolución que denuncia las políticas austeridad y reivindica un Contrato Social para Europa. El sindicalismo europeo como agente activo ante los problemas que conlleva la insuficiente construcción política de la UE, construye un consenso difícil ya que la realidad sindical no es ajena a las situaciones que se dan en los distintos países.

El déficit político europeo, la intensidad y duración de la crisis trae riesgos implícitos: la desafección de la ciudadanía de la política, sugestionada por el espejismo del sálvese quien pueda; las respuestas a los problemas en claves de “repliegue”, sea éste sectorial-corporativo, territorial o individualista. Esto supone profundizar más y más en la atomización y déficit institucional de Europa, y reforzaría la hegemonía de actuación a los poderes financieros y económicos.