lunes, 9 de septiembre de 2013

Confluencias políticas y sociales en una Europa en crisis


El viernes 6 de septiembre fui invitado a participar en la  mesa redonda inaugural del seminario que bajo el título “Confluencias políticas y sociales en una Europa en crisis” organizó el Partido de la Izquierda Europea, la Fundación por la Europa de los ciudadanos y Ezker Anitza-IU.

Transcribo los puntos de la intervención que planteé, ya que está escrita…

Dos aspectos previos que no por evidentes conviene olvidar.

El primero la importancia de la movilización social en el ámbito europeo, relacionada con la importancia de articular propuestas y alternativas al modelo de construcción político y económico vigente. Movilización y propuesta que no debieran ser un sumatorio de movilizaciones estatales o nacionales sino tener una lógica compartida en clave europea.



El segundo, es que no estamos en un terreno del internacionalismo sino que hablamos de una cuestión de necesidad imperiosa. La gestación de los desequilibrios económicos que estallan en la crisis tiene una dimensión supranacional. El reflujo del estallido de la crisis se sitúa en una dialéctica neo-nacional. Acreedores y deudores. Este esquema es de todo menos inocuo.

Algunas cuestiones de contexto

  • En el periodo de gestación de la crisis, mientras los países centrales de Europa han basado su crecimiento en la exportación de bienes y servicios, gracias a ganancias de competitividad logradas a través de la contención de costes salariales y mejoras en la productividad, los países de la periferia han basado su crecimiento en la demanda interna y el endeudamiento privado.

domingo, 8 de septiembre de 2013

La ilusión de 2020

“No me llames iluso porque tenga una ilusión” cantaba el verbenero del Lichis y su Cabra Mecánica. El problema es a que acepción de ilusión nos refiramos. A la “esperanza cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo” o al “concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por engaño de los sentidos”. La primera es necesaria individual y colectivamente, y el fracaso supone el riesgo del intento. La segunda se parece más a una creación inducida, sobreactuada y promocionada para generar una expectativa irreal vaya usted a saber con qué intereses.

Reconozco que hasta hace pocos días ni era consciente de que ya se resolvía la candidatura olímpica de 2020. De hecho no estaba en el ambiente el asunto hasta que nos lo han metido por los ojos. Y también que no tenía una posición absolutamente definida sobre la conveniencia o no de que Madrid fuera la sede elegida. He leído argumentos razonables a favor y en contra de la oportunidad del evento y no siempre es fácil sopesarlos todos. Cada vez lo veía menos claro, partiendo como parto de que los estudios de impacto en uno y otro sentido tienen amplísimos márgenes de discrecionalidad o manipulación.

También había leído, para variar, ridículos alegatos sobre las siete maravillas que supondrían los juegos, con ribetes patrioteros habitualmente; en contraposición panfletos en contra en los que detrás del “anti-“ se pueden colocar unos juegos olímpicos, el metro o el tranvía de Bilbao, el Guggenheim o lo que sea. Siempre dicen lo mismo.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Mesa redonda. Crisis y Europa.



martes, 3 de septiembre de 2013

Reflexiones desordenadas entre el Banco de España y Bale




Quizás cuando Sarkozy se refería a la refundación del capitalismo o Díaz Ferrán al paréntesis en el libre mercado hablaban premonitoriamente de los datos aportados por el Banco de España. Sitúan en torno a 61.300 millones de euros las ayudas públicas a la banca en distintos conceptos de capitalización, avales y garantías. Buena parte de ellos se empieza a dar por no recuperables.


Igualmente los datos de endeudamiento nos recuerdan donde se alimentó la pesada digestión que padecemos. Todavía 807 mil millones de euros de endeudamiento familiar del que tres cuartas partes es hipotecario. Más de un billón de euros de las empresas no financieras. Y digo padecemos porque si el rescate bancario va a tener un enorme coste para el erario público, el desapalancamiento empresarial se nutre entre otras cosas de reducciones salariales que ni mejoran precios ni invierten en tecnología, y el lento desendeudamiento familiar lastra la renta disponible y se hace sobre un bien en depreciación continua como son los inmuebles.

Esta mañana en las jornadas “Europa después de la crisis del euro:legitimidad, democracia y justicia” he podido escuchar la intervención de Gerard Delanty, de la Universidad de Sussex hablar sobre la “Integración europea y las contradicciones entre el capitalismo y la democracia”.

martes, 13 de agosto de 2013

El peligroso silogismo alemán a través de 3 artículos



En un reportaje que aparece en un blog del diario Público, bajo el título “Alemania, el milagro precario” se reproducen algunas de las ideas fuerzas que explicarían la situación relativamente buena de Alemania en esta crisis.

Con un tono crítico, informa de aspectos relevantes. En torno al 20-25% de personas trabajadoras en Alemania (7 millones) tienen salarios bajos a través de los conocidos mini-jobs; describe el tipo de contratación y su origen (reformas de Schröeder para mejorar tasas de paro y aflorar economía sumergida tras la crisis de la reunificación); explica que eran fórmulas de entrada al trabajo, no destinados a perdurar; también como esta pretendida transitoriedad no ha evolucionado así en algunos colectivos (mujeres -70/80%- pensionistas con pocos recursos) produciéndose una dualización del mercado de trabajo; nos explica que estos contratos se concentran en sectores de baja cualificación… y algunos datos más.