Artículo publicado en el Diario Vasco el 01-03-14
El sistema de relaciones laborales fruto de la negociación colectiva que hemos construido en Euskadi está en juego. En riesgo cierto de disolverse como un azucarillo. Y lo está por más de una causa. Interactúan causas y causantes, y no querer verlo o mirar el dedo cuando señala la luna, será responsabilidad de cada parte.
Digo esto al hilo de una carta abierta que un compañero del metal de LAB me remitía en estas mismas páginas y que estaba planteado desde los viejos esquemas previos a la reforma laboral.
Han cambiado las preguntas: el marco en el que se desarrolla la negociación colectiva. Y eso implica resituar algunas cosas desde un interrogante previo: ¿Queremos tener un marco de negociación sectorial que proporciones una tasa de cobertura de convenio colectivo alta? O sea ¿Queremos que un porcentaje por encima del 80% de personas en Euskadi tengan un convenio de referencia? Porque hay quien sí quiere, y hay quien no quiere.
Es más, las dinámicas de la negociación colectiva en Euskadi no han cambiado sustancialmente desde la reforma laboral hacia aquí. Lo que han cambiado son las consecuencias de esas dinámicas. La renovación de los convenios siempre ha sido lenta y la tasa de cobertura de cada sindicato en función de los convenios que saca adelante
siempre ha arrojado datos “sorprendentes”. Veamos.